sábado, noviembre 04, 2006

El ausentismo del Estado ante la problemática

El uso abusivo de sustancias se ha intensificado de manera alarmante en los últimos cinco años. Afecta a menores, adolescentes y adultos de ambos sexos. El fenómeno no es exclusivo de un grupo o estrato social, el consumo de drogas afecta a toda la sociedad en su conjunto.

Los centros públicos de atención se encuentran desbordados por la demanda ó no cuentan con los recursos técnico-prácticos para afrontar los tratamientos adecuados. A nivel institución, se han deteriorado y reducido los equipos terapéuticos. Por tales motivos, la problemática ha disminuido notablemente la oferta asistencial.

Por lo cual, vuelven a aparecer – como hace treinta años – pequeños grupos religiosos ó voluntaristas, quienes intentan - con bajos recursos económicos y humanos - salvaguardar a aquellos que se encuentran sin protección.

En primer lugar, un informe del Servicio de Toxicología del Sanatorio de Niños de Rosario, arrojó que el 84.44 % de los pacientes atendidos desde enero de 1990 hasta abril de 1997, presentaron episodios agudos, especialmente sobredosis. “No hemos medido la frecuencia de aparición de síndromes de supresión pero conocemos que es baja”, concluye.

Desde el centro de atención pública reconocen que “se están destinando más recursos al tratamiento de las complicaciones de los adictos, que a su prevención o al tratamiento de sus causas”.

Actualmente, el Hospital de Emergencia Clemente Álvarez (HECA) concentra la mayor cantidad de pacientes con sobredosis. En los demás centros de salud (Alberdi, Carrasco, Roque Sáenz Peña) se realizan tratamientos de deshabituación o desintoxicación.

Por dichas circunstancias, desde 1995, se triplicó la cantidad de muertes de chicos de entre 14 y 19 años, sabiendo que en un 90% son evitables. Mientras disminuye el índice de mortalidad infantil, la tasa de los adolescentes crece considerablemente. Cabe resaltar que dichos valores no se registraban desde la Guerra del Paraguay, en 1865.

Por otra parte, “el tratamiento del drogodependiente es tan efectivo como la mayoría de los procedimientos médicos crónicos, como la diabetes, la hipertensión, y el asma. En principio, se descree de su efectividad por la existencia de expectativas irreales. Si bien, no todos los tratamientos son igualmente efectivos, tiene como meta principal lograr una abstinencia a largo plazo”, señalan las investigaciones sobre prevención de las adicciones del Instituto Nacional de Control de las Adicciones y el Alcohol de los EUA (Department of Health and Human Services - National Institutes of Health). Dicho informe han mostrado que los programas integrales de prevención que involucran a la familia, las escuelas, las comunidades y los medios de divulgación son eficaces en reducir el abuso de drogas.

Asimismo, el director de AVCD, Gustavo de Vega, afirma que “el mayor obstáculo es cuando la persona no tiene recursos económicos (como ser una obra social), porque el Estado municipal y provincial prácticamente no existen”. El psiquiatra entiende que “pocos recursos equivalen a pocas posibilidades de ser asistido a un buen nivel”.

El Estado no se encuentra en condiciones de proporcionar un tratamiento de continuidad. “La poca cobertura que existe es casi inoperante”, señala de Vega. Además, remarcó que “otorgar turnos a dos meses es una situación alarmante”

En la actualidad, no existen campañas de prevención por parte de organismos oficiales. Por ello, la Secretaría de Lucha contra la Drogadicción y el Narcotráfico (SEDRONAR) entiende que más del 90% de los tratamientos de rehabilitación de adictos está en manos de Organizaciones No Gubernamentales.

En consecuencia, las ONG’s se han desarrollado frente al ausentismo por parte del Estado. No son empresas privadas y cuentan con escasa capacitación a nivel gerencial. Por lo cual, debieron enfrentar grandes crisis por el crecido desmedido de la demanda.

Por todo lo dicho, la epidemia toxicológica parecería no tener fin aún. La respuesta por parte del Estado es siempre parcial, fragmentada y sumamente interesada. Dicha situación se presenta como una oferta fructífera para la proliferación de centros privados, ONG’s, religiosos ó voluntaristas. En ellos se hallará el futuro asistencial de los drogodependientes, ya que la SEDRONAR informa que la falta de presupuesto se traduce en la imposibilidad de dar tratamientos a los adictos”. Para tales fines, fueron destinados 13 millones de pesos en 2001; y 9 millones recibieron en 2003.

sábado, octubre 28, 2006

“No podemos dar respuesta a todas las personas”.


Así lo manifestó el Director de la Asociación de Voluntarios para el Cambio del Drogadependiente (AVCD), Dr. Gustavo de Vega, en torno a la problemática asistencial toxicológica que aqueja al sector público.


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El uso abusivo de sustancias de manera frecuente ó de fines de semana, afecta a menores, adolescentes y adultos de ambos sexos, y de manera alarmante en los últimos cinco años. “El aumento del uso de estimulantes químicos corresponde – en gran medida - al uso de alcohol y mezclas con energizantes”, señaló el psiquiatra.

Con respecto al aumento en el consumo de sustancias, de Vega se percató de que “las consultas se hicieron más usuales. Se involucraban padres, parejas, hermanos, compañeros de trabajo y amigos. En algunos casos, la familia sabía que su hijo consumía sustancias. Toleraban el hecho y consultan más tarde porque había una incursión en drogas de mayor porte ó porque descubrieron que les faltaban cosas de valor. Así lo relacionaban con ese hijo y con el estimulante”.


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La Asociación de Voluntarios para el Cambio del Drogadependiente (AVCD) es una organización no gubernamental (ONG) fundada en 1982 por un grupo de padres, psiquiatras, psicólogos, abogados y trabajadores sociales. El preocupante incremento del consumo de estimulantes llevó a la búsqueda e implementación de propuestas que otorgaran respuestas y alternativas.

“Siempre trabajamos para recuperar y revalorizar la dignidad de la persona y sus potencialidades”. Por ello, AVCD promueve un proceso de inclusión-inserción en la sociedad “sin el estigma del ex-adicto”.

¿Donde se inserta AVCD en dicha problemática?

- Fundamentalmente en la oferta de una consulta precoz y rápida, en términos de evitar el deterioro y la cronicidad. Lo que se llama prevención secundaria, que es un diagnóstico rápido y un tratamiento efectivo, lo cual ocupa nuestro mayor interés. Si bien cada vez se hace más evidente que lo que hacemos es prevención terciaria, es decir, la rehabilitación de personas que tienen varios años de consumo y cierta cronicidad a cuestas.

“Nos gustaría hacer prevención primaria y poner el acento en las situaciones antes que aparezca el problema”, revela de Vega. Y por tal motivo, llevan a cabo charlas en escuelas y clubes. Como en el caso de aquellos chicos que están por viajar a Bariloche, ya que en los viajes de estudios se origina un importante consumo alcohol.

“Intentamos hacer lograr una oferta amplia e integral, aunque de todos modos, no podemos dar respuesta a todas las personas”. No obstante, admite que “el mayor obstáculo es cuando la persona no tiene recursos económicos (como ser una obra social), porque el Estado municipal y provincial prácticamente no existen”.


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El abandono por parte de las autoridades es visible, ya que “no hay respuestas propias ni por terceros involucrados para tal fin. No tiene efectores propios que den contestaciones académicas, científicas ó técnicas adecuadas a las problemática”, argumenta el Dr. de Vega.

La ciudad de Rosario – indudablemente - en materia de salud es un centro geográfico estratégico. “Aquí viene gente de los alrededores como Villa Constitución, Rafaela y Santa Fe. En la institución recibimos llamadas de Córdoba y Tucumán”. Por lo tanto, amplía: “Si nosotros resistimos una situación complicada, el resto del país está en circunstancias calamitosas”.

La Nación posee becas a través de la Secretaria Nacional para la Prevención y Asistencia de la Drogadicción (SEDRONAR), que son asignadas a mayores de 18 años. Pero los menores – quienes realizan el mayor número de consultas – no hallan respuesta. Para los jóvenes y sus familias, una respuesta significativa del sector público se traduce en la atención de una toxicóloga, en un hospital público y en una situación de urgencia, como ser una sobredosis. “La poca cobertura que existe es casi inoperante”, señala el Director de AVCD alegando que el Estado no se encuentra en condiciones de proporcionar un tratamiento de continuidad. Además, remarcó que “otorgar turnos a dos meses es una situación alarmante”.



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En consecuencia, las ONG’s se han desarrollado frente al ausentismo por parte del Estado. No son empresas privadas y cuentan con escasa capacitación a nivel gerencial. Por lo cual, debieron enfrentar grandes crisis por el crecido desmedido de la demanda. Ello puso en evidencia que “son crecimientos en el aire”. Deben cumplir con todos los requisitos como los demás centros, pero “los valores de tratamientos han sido desvalorizaron”, apunta de Vega. Dichos valores se instalaron a mediados de los 90’ y, agrega que “solo se actualizaron en el último tiempo en porcentajes ínfimos”.



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A nivel institución, la problemática ha disminuido notablemente la oferta asistencial. Por lo cual, vuelven a aparecer – como hace treinta años – pequeños grupos religiosos ó voluntaristas, quienes intentan - con bajos recursos económicos y humanos - salvaguardar a aquellos que se encuentran sin protección.

¿Qué opinión tiene sobre los demás centros asistenciales y la imagen que éstos reflejan en la sociedad?

- Los ves por la ciudad vendiendo tarjetas ó pidiendo limosnas. Esto genera un clima que retrotrae la problemática de las adicciones a una marginalidad, a la exclusión y, fundamentalmente a la pobreza.

En contrapartida, el Dr. de Vega entiende que tal afirmación “es una falsedad porque la adicción es una problemática que toca, aborda y contamina a todas las clases sociales y culturales. Se confunde, utiliza y manipula en los medios creyendo que es un problema de seguridad ó de violencia”.

Obviamente, reconoce que “hay delincuentes que usan drogas, pero las personas que usan drogas no tienen porque ser ladrones. No tiene que ver con la violencia, pero es cierto que en situaciones de desborde hay uso de drogas ó alcohol”.

¿La sociedad logra reconocer la diferencia entre violencia, delincuencia y drogodependencia?

- Se desconoce que coexiste el uso de sustancias como una enfermedad psicosocial que se va complicando en las distintas situaciones socioculturales y económicas. Indudablemente, la tuberculosis como la desnutrición no se prolifera en todos lados. Pero en nuestra ciudad, los chicos de clases altas y bajas se intercambian – en espacios verdes - sustancias y experiencias.

Sin embargo, las situaciones de inequidad se evidencian. Mientras que un chico de clase alta puede acceder a un tratamiento, ya que cuenta con recursos de su familia; las clases bajas no pueden contar con tal cobertura. De Vega ratifica: “Pocos recursos equivalen a pocas posibilidades de ser asistido a un buen nivel”.



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¿Qué valores intentan privilegiar cuando diagnostican un tratamiento?

- Se priorizan criterios científicos interdisciplinarios y modalidades preventivo-asistenciales ambulatorias tanto en lo individual como grupal, privilegiando el contacto familiar, laboral y de amistad.


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¿Cómo definiría a un drogadependiente?

- El adicto es una entidad que necesita un tratamiento específico. Es un dispositivo de trabajo de enorme complejidad técnico-profesional. Es como una terapia intensiva, la gente llega deteriorada, cognitiva, psíquica, espiritual, anímica y económicamente. Hemos hecho un enorme esfuerzo, pero esto a nosotros nos ha llevado a tener grandes crisis internas.

¿Por qué?

- Porque nadie soporta trabajar sin cobrar. Esto no se puede transformar en un hospital ó sociedad de beneficencia.


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¿Cuál es la condición básica que debe cumplir un drogadependiente para iniciar un tratamiento?

- Reconocer la problemática es la condición básica. Dejar de consumir es un primer paso importante, pero no el único. Antes de diagnosticar un tratamiento es necesario lograr la abstinencia, una independencia, una disminución en el consumo que nos de lugar para actuar. Cuando se necesita una prótesis química para tener placer ó evitar el malestar, comienzan las heridas que deben ser contenidas. La buena intención ó voluntad no es suficiente.

El Director de AVCD señala que “Lo más importante es lograr que una persona se estabilice física y anímicamente con su familia, con su trabajo, con su ámbito social”. Esto constituiría una etapa preeliminar para encaminar un tratamiento tradicional subsiguiente.

¿Cuánto tiempo podría llevar un tratamiento?

- Los tratamientos pueden llevar – después de la fase aguda – bastante tiempo. Son quizás, en algunos casos, para toda la vida. Si la persona toma ciertos recaudos, como organizarse, evita situaciones de riesgo y stress, es posible que pueda vivir en cantidad y calidad. Si por ejemplo, trasnocha ó consume bebidas alcohólicas, puede experimentar una recaída tóxica.

¿Qué es una recaída tóxica?

- Puede quien consumía cocaína, iniciarse en el tabaquismo. Es decir, salir de las drogas duras para escaparse hacia las denominadas blandas. También puede observarse en el aumento ó disminución excesiva de peso. Ambos síntomas podría provocarles trastornos cardiovasculares.

¿Cuál es la responsabilidad de la sociedad en torno a la drogadicción?

- El postmodernismo global ha masificado y homogeneizado el consumo. Las personas se consideran distintos porque consumen lo mismo que otro a miles de kilómetros de distancia. Existe un individualismo fundamentalista cuando un sujeto dice: “yo fumo y no molesto a nadie”. Como está tan naturalizado el uso de drogas, no se considera la dimensión del hecho. Se forma una situación de hemorragia subjetiva, una la persona que se desvanece como sujeto, que se está deshilvanando en torno a su complicación tóxica, de menor a mayor escala.

Por ello, la Asociación de Voluntarios para el Cambio del Drogadependiente ofrece alternativas formativas abiertas a la comunidad a través de Talleres de Capacitación Continua: Pastas, dulces, pizzas, panificación, mozo, computación, artesanías en velas, marcos, cuadros, maderas, repujadas y animador socio-cultural. Estas actividades son sus propuestas para fomentar la inclusión-inserción socio-laboral.

Además, cuenta con consultorios externos, centro de día y comunidad terapéutica. Dispone de 12 camas para internación breve, centro de noche y centro de fin de semana. Presenta un plan de módulos de jornada parcial en espacios de 2, 4 y 6 horas con frecuencia diaria o alternantes; jornada completa de 10, 12 y hasta 16 horas diarias; residencial con internación completa de 24 horas.

¿Cómo presume en un futuro cercano el accionar del Estado y las demás instituciones?

- Pueden surgir nuevas becas, pero con una respuesta siempre parcial, fragmentada y sumamente interesada por parte del Estado. Varias instituciones se han montado sobre esto y luego desmoronaron. Los tratamientos duran más que un par de meses. ¿Cómo se hallaran aquellas personas que se sumergieron en un tratamiento y luego se notaron en el aire?